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SPAIN IS DIFFERENT. El BCE endurecerá sus test de estrés

Los ministros de Finanzas de la Unión Europea han llegado a un acuerdo para hacer más exigentes los requisitos de los futuros test de estrés a la banca.

Las pruebas examinarán a las 91 entidades que ya pasaron el test en verano de 2010, pero la metodología será endurecida, incluyendo no sólo los libros de negocio de los bancos, sino también más datos sobre los negocios de las firmas en su conjunto y un nivel más duro del ratio Tier 1, según fuentes de la presidencia europea.

Fuentes europeas agregan que, en paralelo a los test de la eurozona, el Fondo Monetario Internacional podría hacer ejercicios similares con las entidades de Reino Unido, Suecia y Luxemburgo.

La credibilidad del anterior test fue minada por el hundimiento de los bancos irlandeses, que aprobaron con nota el chequeo del Banco Central Europeo para después tener que ser rescatados con dinero público del país, lo que provocó la intervención de la propia Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en éste con un fondo de 85.000 millones de euros.

Solo dos bancos, el alemán Hypo Real State Bank y el griego Atebank, y cinco grupos de cajas de ahorros españolas suspendieron en el peor de los escenarios del test de estrés. Además, aunque España acaparó cinco de los siete suspensos, resultó ser el único miembro europeo en publicar los resultados de casi todos los activos de su sistema financiero -el 95%-. El resto de países evitó exponer en públicos sus entidades al atenerse a que solo era necesario mostrar como mínimo el 50% de los activos.

“El mensaje es que los test tienen que ser mucho más exigentes y creibles”, explican fuentes de la presidencia europea, que prevén que más suspensos que en el anterior examen.

No obstante, los analistas se muestran escépticos sobre esta reforma. “Los test será reformados para lograr los resultados que los reguladores quieran ver”, afirma un empleado de un banco de inversión especializado en operaciones bancarias.

Unos malos resultados en los test de estrés podrían afectar al ya problemático mercado de préstamos interbancarios, lo que complicaría aún más la crisis al trasladarse este problema a los créditos a hogares y empresas.